Resumen
La neurotoxina botulínica (NTBo), producida por Clostridium botulinum, una bacteria grampositiva, anaerobia y formadora de esporas, es conocida por su alta toxicidad y por su capacidad para bloquear la transmisión neuromuscular, lo que inicialmente la vinculó a cuadros de intoxicación alimentaria. Sin embargo, desde la década de 1970, ha pasado de ser un riesgo microbiológico a convertirse en una herramienta terapéutica de gran valor. El propósito de este trabajo es analizar su evolución y aplicaciones, desde los primeros tratamientos para trastornos neuromusculares como el estrabismo hasta su empleo actual en la medicina estética y clínica bajo dosis estrictamente controladas. Entre sus serotipos, el A es el más utilizado por su potencia, especificidad y efectos temporales, pues se consolida como un recurso esencial para el rejuvenecimiento facial. Desde 1989, la FDA ha aprobado su uso para el tratamiento de líneas de expresión y diversas afecciones como distonía cervical, hiperhidrosis y migraña crónica. Su capacidad para formar esporas le permite sobrevivir en condiciones extremas, característica que, si bien supone un desafío microbiológico, ha facilitado el desarrollo de aplicaciones terapéuticas seguras y efectivas.

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Derechos de autor 2025 Daniela Martinez, Elizabeth Cramer Jenkins, Valeria Gómez Cordero, Paula Vargas Cifuentes
