Resumen
La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) en población pediátrica representa un desafío relevante en la práctica médico-legal debido a la coexistencia de múltiples vías de transmisión y a la variabilidad clínica de sus manifestaciones. La evidencia científica demuestra que el VPH puede adquirirse tanto por mecanismos sexuales como no sexuales, incluyendo transmisión vertical intrauterina, perinatal o posnatal temprana, así como autoinoculación y contacto estrecho con cuidadores infectados, lo que impide atribuir de forma automática una connotación sexual a su presencia en la infancia.
Se presenta el caso clínico de una niña de cuatro años con lesiones perianales compatibles con condilomas por VPH, de inicio temprano y evolución progresiva, sin hallazgos genitales sugestivos de agresión sexual. El comportamiento biológico del virus, caracterizado por periodos de incubación variables y fases de latencia prolongada, limita la posibilidad de establecer el momento exacto de adquisición de la infección a partir de los hallazgos clínicos.
Desde la perspectiva médico-legal, este caso refuerza que la confirmación clínica, molecular o histopatológica de infección por VPH en niños no permite determinar el mecanismo específico de transmisión ni constituye, por sí sola, un indicador concluyente de abuso sexual. En consecuencia, la valoración pericial debe basarse en un análisis integral que incorpore antecedentes clínicos, contexto familiar y social, evolución de las lesiones y evidencia científica actual, evitando inferencias automáticas con potenciales implicaciones legales y judiciales.

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